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miércoles, 24 de septiembre de 2014

Momento presente.

Dicen que para los días buenos, sonrisas;
para los malos, paciencia;
para todos los días, fe;
que la soledad es buena para crecer espiritualmente y madurar,
pero incluso los monjes han necesitado contar con amigos para seguir adelante.
Cada vez, la soledad es un concepto menos nuevo,
cada vez más, la compañía es algo efímero , un espejismo.
Cada vez más, queda la certeza de que uno solo se tiene a si mismo
en esos momentos que te aflojan las piernas,
cuando buscas a alguien en quién confiar que te transmita ese cariño, esa comprensión.
esos momentos en los que se agotan las fuerzas,
donde la calma y la paciencia dejan de ser mías,
cuando cuesta continuar...
cuando cuesta respirar...
cuando cuesta sonreír...