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martes, 23 de julio de 2013

Málaga (L)

Llevaba tanto tiempo lejos,
ya no recordaba el aroma del mar,
el sabor a sal,
la manera en la que el viento mecía mi cabello. 

Echaba de menos pasear por la ciudad,
su luz, sus plazas, su paz.
La alegría y libertad
de las que disfruté por cada recoveco.

Extrañaba poder admirar la devoción en el corazón de sus habitantes
camino a La Rosaleda para animar a su Málaga.
Sus Legionarios,
sus tronos,
su Cautivo.
Su Virgen de la esperanza.

Cómo añoraba subir al mirador y terminar en la Alcazaba,
visitar el museo Thyssen o Picasso si mis sentidos así me lo susurraban.
La Noche en Blanco.
Sentarme en aquel césped con tacto a terciopelo
o en cualquier banco,
mientras el sol me acariciara la piel.
Pasear por el puerto,
sentarme en el muelle,
ver qué cruceros van y cuáles vienen.

Esta es la ciudad que me ha dado tanto
dónde he querido y he reído
dónde he llorado y he sufrido
donde vi amanecer volviendo a casa.

Dónde me olvidaron,
dónde dejé huella.
El lugar que tuve que abandonar con nostalgia.

Aún hay tantas cosas que quiero conocer,
que quiero descubrir
es mi otra tierra, mi verdadera raíz.

No era un sueño,
estaba aquí,
era mi regreso,
después de tanto tiempo,
al fin estaba en casa.








~Gloria B.a


1 comentario:

  1. Tanto el mar como el hogar tienen un encanto especial :)
    Me ha encantado el post!
    Un abrazo y pásate cuando quieras :3

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