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domingo, 5 de febrero de 2012

G2000


Todo lo que hemos aprendido a creer nos limita, porque en este mundo material que creemos tan real, no hay lugar para el espíritu. Sin embargo, por más verdadero que nos parezca este mundo, nadie ha demostrado aún que sea real.
El cerebro tampoco refleja que el mundo externo exista pero sí muestra muchas evidencias de que no existe.
El cerebro sólo recibe señales, imágenes, sonidos, sabores, olores, texturas, que interpreta y combina, pero no existe conexión entre esa información y nuestra percepción subjetiva.
El mundo que percibimos podría ser un sueño, porque cuando soñamos tenemos vivencias similares a las de la vigilia, se puede sentir, saborear, escuchar, oler, tocar con tanta intensidad como cuando estamos despiertos, sin embargo, cuando despertamos nos damos cuenta que estábamos soñando, que todo lo que percibimos en nuestro sueño fue un producto de la mente y hemos aprendido a creer que los sueños no son reales pero que lo que experimentamos durante la vigilia sí lo es.

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